Típicamente, el nuevo año nos invita a considerar las metas que deseamos alcanzar durante los meses venideros. Así que me pregunto: ¿Cuáles son mis intenciones? ¿Qué espero llevar a cabo? ¿Tengo el tiempo y la energía para cumplirlo?
Cualesquiera que sean las metas, puedo ir en pos de ellas sistemáticamente. Todo viaje comienza con una intención, un plan o un mapa, así que considero qué pasos dar para avanzar con propósito. Si surge un obstáculo imprevisto, afino mi enfoque, reajustando mi rumbo si es necesario. Mientras más tengo presente a Dios en el proceso de alcanzar mis metas, y cómo mi naturaleza divina me permite ser lo mejor, más fuerte es mi determinación y mayor mi posibilidad de éxito.
Tus pasos no encontrarán obstáculos, y cuando corras no tropezarás.—Proverbios 4:12